
A partir de una larga práctica pedagógica con personas de muy diversa procedencia, y tras un periodo de exhaustivas investigaciones en el terreno de la neurología, la anatomía, la física y las artes marciales, Moshé Feldenkrais estableció los principios del método que lleva su nombre.
El método se practica en dos modalidades:
Es una práctica en grupo. Son clases que consisten en una serie de movimientos que el profesor propone a los alumnos, les invita a explorarlos, les ofrece distintas opciones para que cada individuo vaya descubriendo su propia manera de hacer y participe de manera consciente en su realización.
Los movimientos son de naturaleza suave, no son un fin en sí mismos, más bien ayudan a entender, disfrutar y mejorar la calidad de nuestras maneras de actuar. Uno de los aspectos que más se potencia es el de la percepción de nuestra propia imagen corporal. También se pretende aclarar todos los elementos que entran en juego a la hora de acometer todo tipo de actividades como caminar, sentarse, levantarse y sentir matices cada vez más precisos y sutiles.
Las diferenciaciones que se plantean permiten la toma de conciencia de distintas partes del cuerpo y de las relaciones que mantienen entre si.
Se pretende encontrar respuestas adaptadas y eficaces para cada situación descubriendo nuevas opciones. Se trata de avanzar hacia una mayor libertad funcional.
Es una práctica individualizada. Los principios son los mismos que en las clases de grupo sólo que el profesor, en este caso, propone movimientos al alumno con sus manos.